Aproximaciones diversas al envejecimiento

Entrevista a JAVIER LóPEZ FACAL (1) Y JOSé MANUEL CONDE (2)

(1) Profesor de investigación del CSIC. (2) Investigador predoctoral de la UAM

¿La investigación puede estar mediatizada por la edad del investigador? ¿Ser mayor aumenta la creatividad? ¿La juventud es sinónimo de innovación?

A estas y otras preguntas relacionadas con la ciencia y la edad responden Javier Lopez Facal, profesor de investigación del CSIC, y José Manuel Conde, investigador predoctoral de la UAM.

¿Qué crees que aporta la perspectiva de la edad a tu trabajo como investigador?
Javier López Facal. En el área de Humanidades y Ciencias Sociales en las que la erudición es un ingrediente útil para la investigación, la edad proporciona ventajas comparativas. Es obvio que un investigador entrado en años suele ser más erudito y, DESTACADOSPerfil: Javier López FacalPerfil: José Manuel Conde
por lo tanto, más sabio, que uno joven.

José Manuel Conde. Bueno, la juventud tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, la falta de experiencia y de lo que se llama «cultura científica» a veces me hace ser más lento en tareas que todos mis compañeros saben hacer. A cambio, ahora mismo tengo mucha energía y pocas responsabilidades, lo que puedo traducir en muchas horas de trabajo sin trabas. Además, mirar a los problemas sin el tamiz de la experiencia puede servir en ocasiones para dar con soluciones más creativas o novedosas.


¿Sientes que el investigador debería dejar paso a las nuevas generaciones antes de la edad de jubilación actual?
JLF. No entiendo bien qué se quiere decir con lo de «dejar paso»; entiendo que un investigador añoso, si es inteligente y generoso, debe dar responsabilidades y encomendar trabajos de liderazgo a los jóvenes que lo rodean y cuanto antes mejor.

JMC. Yo diría que no. Conozco investigadores de más de sesenta años que están en plena forma, y cuyo nivel desearía tener yo. Además, los investigadores de mayor edad pueden ayudar a los más jóvenes en sus primeros pasos como investigadores.






Arriba, Javier López Facal. Abajo, José Manuel Conde.


Según tu opinión, la productividad científica de los investigadores, ¿aumenta, disminuye o se mantiene estable con la edad?
JLF. Me da la impresión de que con carácter general disminuye, aunque hay excepciones.

JMC.
Yo diría que normalmente el pico de productividad se produce entre los treinta y los cuarenta años. Antes de esa edad uno está aún formándose y aprendiendo, y después casi siempre aumentan las responsabilidades de otro tipo, y puede disminuir la motivación y la presión (los investigadores mayores probablemente tienen puestos estables y no están en riesgo de perder su empleo si su productividad baja algo).


¿La creatividad, la capacidad de innovar en investigación, está reñida con la edad o, por el contrario, se incrementa con la experiencia?
JLF. Creo que la capacidad de innovar disminuye en general, pero no así la capacidad de relacionar, o de llevar a cabo trabajos de síntesis, o de evaluación.

JMC. No estoy seguro de que sean dos conceptos muy relacionados. Se dice que Gauss redescubrió el Teorema de Pitágoras cuando tenía diez o doce años; y Evariste Galois murió a los veintiún años habiendo tenido tiempo bastante para revolucionar el Álgebra. Pero genios aparte, creo que hay una parte de lo que llamamos creatividad que es intuición refinada, y la intuición se puede educar. Por tanto, investigadores con una mayor experiencia pueden tener una mayor creatividad en ese sentido.


¿Qué valores o virtudes posee un investigador por el hecho de ser mayor y por el hecho de ser joven?
JLF. No siempre son más atrevidos, más iconoclastas o menos conformistas los jóvenes; tampoco son siempre más valientes pero, generalmente, son más osados y la osadía puede ser ocasionalmente creativa.

JMC. Obviando el hecho general de que hay investigadores más dotados y menos dotados, un investigador mayor tiene a su favor la experiencia y una mayor perspectiva que le permite entender mejor toda su área del conocimiento. Un investigador más joven tiene, como dije antes, una mayor capacidad de trabajo y menos responsabilidades. Pero además creo que existen otras diferencias. Al menos en mi área, la mayoría de los investigadores mayores estudiaron fuera de España y aprendieron a cambiar de aires desde muy pronto, mientras que hoy en día es más natural esperar a convertirse en doctor antes de marcharse. A cambio, los jóvenes investigadores están curtidos en duras batallas burocráticas necesarias para la obtención de las primeras becas y contratos.


En general, los investigadores mayores tienen posiciones de poder que pueden condicionar la creatividad e incluso la carrera científica de los más jóvenes. ¿Cómo valoras este hecho en relación al progreso, no ya de los investigadores jóvenes, sino de la ciencia y el conocimiento?
JLF. Con mucha frecuencia los viejos profesores funcionan como una especie de losa que ralentiza o impide la afloración de las innovaciones metodológicas o temáticas que van surgiendo. Existe un célebre y lúcido pasaje de Max Planck (con la física cuántica como telón de fondo) que describe muy bien este hecho.

JMC. Es cierto que los investigadores mayores pueden condicionar la carrera científica de los investigadores más jóvenes. No obstante, y hasta Un investigador mayor tiene a su favor la experiencia y una mayor perspectiva que le permite entender mejor toda su área del conocimiento (JMC) donde yo sé, las razones por las que jóvenes muy dotados y entusiastas abandonan la carrera investigadora tienen mucho más que ver con la escasa asignación de recursos a la ciencia por parte de las administraciones que con la influencia de los investigadores más poderosos. En cualquier caso, es seguro que no es deseable que los investigadores mayores, por el hecho de serlo, tengan poder para controlar las carreras investigadoras de los más jóvenes. Es lógico que presten su experiencia a los jóvenes para que les guíe y les ayude, pero eso no debería transformarles en sus jefes (en el sentido más usual del término en el contexto laboral).


¿Es buena la aparición de «escuelas» para el avance de la ciencia?
JLF. Creo que sí es bueno, en principio; en todo caso, viene sucediendo así desde, por lo menos, la época de Pitágoras, lo que no es contradictorio con el hecho de que no pocas escuelas han sido estructuras legitimadoras de un determinado paradigma científico y, en consecuencia, instrumentos retardadores del progreso epistemológico.

JMC.
Creo que para el avance en cualquier área es necesario un cierto grado de especialización. No obstante, si la aparición de «escuelas» viene a limitar la creatividad de quienes investigan, por supuesto no me parece bien.


¿Consideras que el pensamiento se condiciona por la experiencia de los otros? Si la rueda se inventase muchas veces, ¿sería siempre la «misma» rueda?
JLF. Obviamente sí: la ciencia es acumulativa y como decía Newton, si la mirada de uno llega muy lejos, es porque está subido sobre los hombros Un investigador añoso, si es inteligente y generoso, debe dar responsabilidades y encomendar trabajos de liderazgo a los jóvenes que lo rodean (JLF) de gigantes. Curioso por lo demás que esto lo haya dicho un científico tan arrogante e intemperante como él. La rueda siempre sería la misma; en cambio, la novena sinfonía de Beethoven nadie más que él podría haberla compuesto, por muchos siglos de azar y necesidad que se sucedan.

JMC. Creo que el pensamiento de un hombre se ve condicionado por todas sus experiencias, y eso incluye las de los demás. Y bueno, existen figuras geométricas distintas del círculo que ruedan perfectamente, como el triángulo de Rouleaux (un triángulo de lados curvos cuyo diámetro es constante). Es posible que si el primero que hubiera resuelto el problema de trasladar cosas arrastrándolas hubiera tenido a mano un par de tales triángulos, hoy nuestros coches tendrían un aspecto bien distinto.


Para producir una obra realmente original e innovadora, ¿es importante conocer en profundidad los trabajos que se han desarrollado en ese campo concreto o es preferible un acercamiento directo, sin caminos trazados, que no se encuentre influido por ideas preconcebidas?
JLF.
Es imperativo conocer en mayor o menor detalle lo que se ha hecho antes, para evitar inútiles descubrimientos de Mediterráneos. Evidentemente el estudio de la bibliografía no debe resultar esterilizante, ni paralizante, es decir, no hay que haberlo leído todo.

JMC.
Creo que se pueden dar las dos posibilidades, y de hecho cuando aparece un resultado muy innovador suele ser por una combinación de ambas. No por haber visto muchísimos vídeos sobre escalada en el Himalaya se es escalador, ni se puede tratar de escalar el Everest sin el necesario equipo de escalada.


¿Cómo valoras que investigadores ya mayores sigan dirigiendo proyectos de investigación? Y por otro lado, ¿te parece adecuada la competencia por financiación para la investigación entre investigadores mayores (consolidados y con experiencia) e investigadores jóvenes (sin trayectoria y en una situación mucho más vulnerable)?
JLF. Creo que sí deben seguir dirigiendo proyectos mientras no «pierdan sus facultades», como dice el conocido chiste académico inglés (old professors never die, they simply loose their faculties), pero la competencia con los jóvenes me parece injusta. Para evitarlo creo que habría que mejorar los actuales procedimientos de evaluación de proyectos: anonimato, suprimir la exigencia de adjuntar el currículo, ampliar los bancos de evaluadores, etc.

JMC. Mientras la edad del investigador no signifique un problema para su motivación, es mejor que quien sea más experto dirija el grupo de investigación. Además, la dirección de un grupo de investigación casi siempre implica grandes dosis de burocracia, en la que los más experimentados son, indudablemente, mejores. Por otro lado, y cuando hablamos de competir por financiación, pienso que se le da demasiada importancia a la trayectoria a la hora de decidir a quién se financia. Un investigador muy bueno lo es si lo es hoy. Por tanto, sus resultados de hace veinte años no le deberían suponer una gran ventaja frente a quien no tiene veinte años de experiencia.

Perfil: Javier López Facal

Toba, Cee, La Coruña 1944. Es profesor de investigación del CSIC, adscrito al gabinete de la presidencia del organismo. Ha publicado en los últimos años libros y artículos sobre política científica y gestión de la I+D y anteriormente sobre lexicografía griega, ya que trabajó durante quince años en el Diccionario Griego Español que se realiza en el Instituto de Filología del CSIC.

Perfil: José Manuel Conde

Licenciado en Matemáticas e ingeniero superior en Informática (2010), y máster en Matemáticas y Aplicaciones (2011) por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde septiembre de 2011 trabaja en el Instituto de Ciencias Matemáticas del CSIC realizando su tesis doctoral en análisis armónico no conmutativo bajo la dirección de Javier Parcet y José García-Cuerva, con una beca del European Research Council (UE). Antes de ocupar su puesto actual, trabajó durante su último año de estudios de licenciatura en el grupo de investigación de Recuperación de Información de la Escuela Politécnica Superior de la UAM. Es autor de varios artículos de investigación sobre recuperación de información, uso de tecnologías de la información en la educación y matemáticas.

Publicado en Núm. 08


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