Ejemplos de colaboración público privada en la I+D

LUIS DE CARLOS BERTRáN

Fundación Pro CNIC

El CNIC y la Fundación Pro CNIC: un modelo de colaboración público privada

La Fundación Pro CNIC se creó en 2006 para canalizar la aportación privada al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). Está integrada por trece de las mayores empresas españolas, que financian los proyectos más innovadores del CNIC. A través de su Patronato, las empresas no sólo aportan fondos, sino que también participan en la toma de decisiones y planificación del Centro, aportando su experiencia empresarial en la gestión diaria del CNIC.

 Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados y, por lo tanto, también en España. Cada año, más de 120.000 personas fallecen en nuestro país por culpa de estas patologías que causan, además, más de cinco DESTACADOSPerfil: Luis de Carlos Bertrán
millones de ingresos hospitalarios. Ante esta situación, se hace imprescindible actuar en dos campos: la prevención y la investigación. Pero ante una epidemia de semejante magnitud, no basta con apostar por la investigación tradicional, que puede tardar años en llegar al paciente, sino que es preciso fomentar la llamada investigación traslacional, la que se aplica a los humanos con la máxima rapidez que el rigor científico permita.

En este sentido, una de las apuestas más importantes por la I+D+i fue la creación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), dirigido por el prestigioso cardiólogo Valentín Fuster. Un ambicioso proyecto, líder en su campo, que requiere una doble vía de financiación para garantizar un nivel de excelencia en su actividad. Mientras una parte la asume la inversión pública, desde la Fundación Pro CNIC se da respuesta a la aportación de recursos privados. Una intensa labor de mecenazgo científico y un referente de colaboración público privada.

La Fundación Pro CNIC se creó en 2006 para canalizar la aportación privada al CNIC. Está integrada por trece de las mayores empresas españolas (Acciona, BBVA, Endesa, Fundación Abertis, Fundación Mutua Madrileña, Fundación Marcelino Botín, Fundación Ramón Areces, Gas Natural, Grupo Prisa, Inditex, «la Caixa», Fundación Repsol y Telefónica) que continúan año a año financiando los proyectos más innovadores del CNIC.




Participantes del Plan CNIC-Joven junto al Dr. Fuster en la sede del CNIC. / Foto cedida por CNIC.


A través de su Patronato, las empresas no sólo aportan fondos, sino que también participan en la toma de decisiones y planificación del Centro, aportando su experiencia empresarial en la gestión diaria del CNIC.

Las empresas que integran la Fundación demuestran con esta aportación no sólo una decidida apuesta por la I+D+i, sino también un sólido compromiso con una cuestión de gran interés social: la salud y calidad de vida del conjunto de los ciudadanos. Los avances del CNIC repercuten positivamente en la lucha contra Una de las apuestas más importantes por la I+D+i fue la creación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares  (CNIC), dirigido por Valentín Fusterlas enfermedades cardiovasculares, cuyo impacto económico, social y humano están alcanzando índices dramáticos e insostenibles para el sistema.

En definitiva, la Fundación representa el alto nivel de responsabilidad social de las empresas integrantes. A través de la entidad, suman sus esfuerzos y canalizan su compromiso con la investigación y el mecenazgo científico. Un compromiso que supone, además, el auténtico privilegio de participar en el progreso de nuestro país con la investigación como principal motor de desarrollo.

Un punto fuerte fundamental de este modelo de compromiso social es que ofrece una base más sólida que las formas tradicionales de financiación benéfica, dotando al CNIC de un apoyo económico más estable que si se basara en donaciones esporádicas de benefactores. Esta estabilidad da al CNIC mayor libertad para comprometerse a estrategias de investigación de alta rentabilidad a largo plazo en colaboración con instituciones públicas y privadas y permite un uso más eficaz de sus propios recursos generados mediante proyectos competitivos y la explotación de los derechos de la propiedad intelectual.

Con esta financiación adicional, el CNIC puede invertir en áreas fundamentales a las que la financiación pública no llega, por ejemplo, programas especiales para el descubrimiento y formación de jóvenes investigadores, becas externas dirigidas para integrar la investigación básica y clínica para responder a cuestiones específicas, adquisición de equipos especiales de investigación y programas para incentivar y conservar a valiosos investigadores.




Patronato de la Fundación Pro CNIC. / Foto cedida por CNIC.


Fruto de esta colaboración, el CNIC no solo cuenta ya con una importante cartera de programas de incalculable impacto social, sino que sus resultados han ido mejorando en estos años de colaboración de forma exponencial. Así, y según el Informe 2008-2011 de la actividad del centro, desde 2008 a 2011 el CNIC ha conseguido aproximadamente 40 millones de euros en concurrencia competitiva. Es decir, la propia colaboración público privada ha contribuido a la excelencia que ha sido reconocida a su vez con más colaboración externa, a través de becas y proyectos internacionales.

En estos años se han registrado otros avances perfectamente cuantificables. Por ejemplo, el número de publicaciones con un índice de impacto mayor de 10 (es decir, las que son más citadas por el trabajo de otros científicos y, por lo tanto, influyen de manera especial en el conocimiento) se ha multiplicado por siete. Revistas de primera línea como Cell y Science han recogido en sus páginas estudios firmados por investigadores del CNIC.

La traslación de la investigación básica a la clínica es uno de los signos de identidad del CNIC. Para conseguir incluir en la práctica clínica los proyectos que han empezado en un laboratorio se requiere de una inversión continuada y, sobre todo sostenible. De nuevo, el compromiso de los miembros de la Fundación Pro CNIC, garantizado hoy hasta 2020, es indispensable para que estas investigaciones impacten directamente en la calidad de vida, lo que ya sucede con algunos de los proyectos puestos en marcha en el CNIC.

Entre otros muchos, son destacables iniciativas como el ensayo Metocard, que estudia los efectos beneficiosos, de administrar a las personas que han sufrido un El CNIC no solo cuenta ya con una importante cartera de programas de incalculable impacto social, sino que sus resultados han ido mejorando en estos años de colaboración de forma exponencialinfarto un betabloqueante, el metropolol, para detener el daño del corazón. La práctica clínica actual aconseja administrar este fármaco una vez que el enfermo ha llegado ya al hospital, pero la hipótesis del estudio del CNIC, muy atrevida, propone adelantar dicha administración al momento del traslado en la ambulancia, con un objetivo claro: reducir el tamaño del tejido que se destruye tras este común accidente cardiovascular. En los 21 meses transcurridos desde el inicio de la investigación, está a punto de finalizar la selección de pacientes por lo que pronto se podrá saber científicamente si la hipótesis del CNIC es, como parece, correcta y la práctica clínica puede cambiar en beneficio de todos.

Otro proyecto muy ligado a la colaboración público privada es la polipíldora (más conocida por su denominación anglosajona, polypill), que elaborada junto con los laboratorios Ferrer, aglutina en una única pastilla el tratamiento necesario tras un primer infarto de miocardio (aspirina, estatina y un IECA), lo que supone ahorro sanitario y mejora de la calidad de vida de los pacientes (que tendrán que tomar un fármaco en lugar de tres, lo que además facilitará que sigan el tratamiento). Este fármaco es además un ejemplo perfecto de cómo la investigación fruto de la colaboración entre entidades de distinto orden puede ser rentable. El desarrollo de la Polypill se financió parcialmente por un proyecto del VII Programa Marco, unas ayudas de la Unión Europea a proyectos de excelencia de las que el CNIC resultó beneficiado. Pero, para los ensayos clínicos necesarios para demostrar su valía, hacía falta una inversión sostenida en el tiempo, que ha proporcionado el laboratorio Ferrer y la Fundación Pro CNIC. La Polypill es ya una realidad y se encuentra ya en las farmacias de varios países en vías de desarrollo, aunque se prevé que las autoridades sanitarias estadounidenses y europeas aprueben su uso el próximo año.




Sede del CNIC. / Foto cedida por CNIC.


Por último, cabe destacar el programa PESA CNIC-Grupo Santander y Fundación Botín, en el que los servicios de salud laboral y prevención de riesgos laborales del Banco de Santander colaboran con el CNIC para medir factores de riesgo cardiovascular en empleados voluntarios. En unos años, gracias a este programa, no solo los empleados tendrán actitudes más saludables sino que, además, La Fundación representa el alto nivel de responsabilidad social de las empresas integrantesseñales clínicas que actualmente pasan inadvertidas y que podrían ser indicadoras de patología cardiovascular, habrán sido identificadas y permitirán la intervención precoz en pacientes aparentemente sanos. Este programa ha permitido introducir en España las últimas tecnologías en diagnóstico por imagen, no presentes hasta este momento en nuestro país. Así, el CNIC pone a disposición de los españoles desde un ecocardiógrafo VEVO2100, hasta un 7 Tesla MicroMR escáner para resonancia magnética, pasando por el PET combinado con Tomografía Computerizada que implica un diagnóstico más confiable y fácil de interpretar que la realización de las dos técnicas por separado. En el PESA van a participar más de 4.500 trabajadores de entre 40 y 54 años y el análisis de los datos ofrecerá, además, valiosa información sobre los infartos no detectados en la población general.

Capítulo aparte merece el Plan de Formación CNIC-Joven. Con el objetivo de atraer y formar a los jóvenes más brillantes desde las edades más tempranas (17-18 años) y emulando a las canteras de los equipos de fútbol, desde 2006 el CNIC busca crear una reserva de investigadores de excelencia en el campo de la investigación cardiovascular. El Plan está estructurado en varios programas de formación, con un enfoque internacional y abierto que promueve periodos de formación en centros extranjeros y que logra atraer jóvenes con talento de otros lugares del mundo. Si bien la colaboración con las empresas y entidades privadas que conforman la Fundación Pro CNIC es fundamental en todos los aspectos del centro, es si cabe más imprescindible en lo que al área de formación de los jóvenes se refiere, ya que se trata de una apuesta a largo plazo con pocos réditos políticos.

En este punto, es primordial recalcar el papel fundamental del investigador. Es bien sabido que la excelencia y la calidad en la investigación se alcanzan, principalmente, asegurando el capital humano. Un esmerado proceso de selección del personal científico, su periódica evaluación por un comité externo de excelencia y la oferta tecnológica de última generación (principalmente en materia de imagen cardiovascular) garantizan la productividad del CNIC y promueven un cambio de paradigma en la investigación cardiovascular española.

Este cambio de mentalidad también se observa al analizar las alianzas del CNIC, un firme valedor del trabajo en equipo que considera que debe integrarse con otros organismos directamente relacionados con la salud, el CNIC ha establecido una amplia red de colaboraciones y contactos con el Sistema Nacional de Salud (SNS) para llevar a cabo proyectos de investigación, establecer proyectos de formación y promover el intercambio y movilidad de investigadores entre el CNIC y el SNS. Es importante destacar, por ejemplo, el programa INVESMIR, con el que se pretende animar a los médicos a la investigación. Dirigido específicamente a médicos residentes, INVESMIR da la oportunidad a los futuros médicos a realizar un proyecto de investigación en los laboratorios del centro, supervisado por científicos del CNIC. Por último, el CNIC contribuye de manera muy importante a las Redes Temáticas de Investigación Cooperativa y a las actividades de la Sociedad Española de Cardiología.

Todos estos logros han sido reconocidos con la concesión el pasado mes de octubre de la acreditación Severo Ochoa, como centro de referencia internacional en investigación cardiovascular. Esta acreditación, que solo se ha concedido a ocho centros punteros y vanguardistas, tendrá una validez de cuatro años y proporcionará un millón de euros anuales durante ese periodo. El reconocimiento, otorgado por un panel de expertos internacionales formado por científicos de renombre, entre los que destacan tres Premios Nobel, permitirá al CNIC fortalecer sus capacidades de investigación, así Esta estabilidad da al CNIC mayor libertad para comprometerse a estrategias de investigación de alta rentabilidad a largo plazo en colaboración con instituciones públicas y privadascomo facilitar el camino a otras convocatorias competitivas, contar con acceso preferente a las grandes instalaciones de investigación, disfrutar de flexibilidad en la contratación de personal (científicos y tecnólogos) y ostentar un reconocimiento científico que ofrezca una visibilidad preferente en la obtención de ayudas de mecenazgo, entre otros beneficios.

Respecto al futuro del CNIC cabe destacar el compromiso renovado del Patronato de la Fundación Pro CNIC de seguir apoyando los proyectos punteros del Centro. El pasado mes de junio, los presidentes de las empresas se reunieron con el Ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. En dicha reunión se expusieron los resultados del CNIC de los últimos años y los retos nuevos que afronta para el futuro.

Podemos concluir, que el CNIC es un ejemplo de exitosa colaboración público privada y una muestra del potencial investigador de nuestro país en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares.

Perfil: Luis de Carlos Bertrán

Doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, se incorporó a Uría Menéndez en el año 1983, siendo socio a partir del año 1991. Cuenta con una dilatada experiencia, de más de 20 años, en mercados de capitales y en la asesoría de muchas de las operaciones más innovadoras que han tenido lugar en España. Dirigió la oficina de Barcelona entre 1993 y 1995, y ha sido el responsable de la práctica profesional de Uría Menéndez hasta su designación como socio director, cargo que ocupa desde el año 2005.

Es secretario general de la Fundación de Estudios Financieros, profesor de Derecho del Sistema Financiero en ICADE, miembro del Consultative Working Group del Corporate Finance Standing Committee (CFSC) de la European Securities & Markets Authority (ESMA) y presidente de la Fundación Pro CNIC.

Publicado en Núm. 10


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