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FRANCISCO PéREZ GARCíA

Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Universitat de València

Del colegio a la universidad: educación y crecimiento económico en España

Desde hace 15 años, la Fundación BBVA colabora con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) en el Programa de Investigaciones Económicas. Este programa tiene como objetivo diseñar y desarrollar estudios centrados en el patrón de crecimiento español, prestando especial atención al papel del capital humano en el desarrollo de la economía. Los estudios más recientes de este programa se han dedicado al sistema educativo.

 La educación constituye un elemento clave que afecta tanto a las posibilidades de relación de un individuo con su entorno como a la capacidad de la sociedad para progresar. Con la particularidad de que los incentivos individuales y colectivos se mueven en la misma dirección. Así, mayores niveles formativos se asocian tanto a mayores ingresos DESTACADOSPerfil: Francisco Pérez García
laborales de los individuos como a mayores tasas de crecimiento para la sociedad en su conjunto. No es de extrañar, por tanto, la importancia que se da en todos los ámbitos a la evolución de los niveles educativos.

En este marco, la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han llevado a cabo las investigaciones Educación y desarrollo. PISA 2009 y el sistema educativo español y Universidad, universitarios y productividad en España. Estos trabajos forman parte del Programa de Investigaciones Económicas que las dos instituciones desarrollan conjuntamente desde hace más de quince años, y que se centra en el estudio del patrón de crecimiento español y su inserción en la economía global con una perspectiva de largo plazo.

Son cuatro las grandes líneas de trabajo del Programa de Investigaciones en la actualidad: acumulación de capital y conocimiento; crecimiento, desarrollo y bienestar; construcción europea y globalización; y demografía y salud. Todo ello se ha materializado en más de 200 actividades y productos, entre ellos, más de 50 monografías, bases de datos, seminarios y workshops internacionales y documentos de divulgación.




Las bases de datos propias son uno de los productos distintivos de la alianza Fundación BBVA-Ivie más valorados por los investigadores y las instituciones. Así por ejemplo, las series de stock de capital, que permiten repensar las fuentes de crecimiento económico en España, han sido utilizadas por más de 540 trabajos especializados publicados.

Asimismo, desde 2011 las dos instituciones elaboran un Informe sobre Crecimiento y Competitividad anual en el que se abordan los temas que más preocupan en la actualidad con los enfoques que el Programa de Investigación está dando a dichos problemas.


El sistema educativo español a examen
La espectacular extensión de la formación en España conseguida durante las últimas décadas no se ha visto acompañada de una mejora suficiente de la calidad, el aspecto en que el sistema educativo español presenta mayores Desde 2011 las dos instituciones elaboran anualmente un Informe  sobre Crecimiento y Competitividadinsuficiencias. Así se desprende de una investigación de la Fundación BBVA y el Ivie que, a partir del análisis de datos del Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA, en sus siglas en inglés) ha estudiado las competencias efectivas que cada sistema educativo garantiza a sus ciudadanos.

El Informe PISA proporciona un extenso y rico perfil de las habilidades y conocimientos de los alumnos de 15 años, que corresponde en casi todos los países participantes al final del ciclo de educación obligatoria. El trabajo de la Fundación BBVA y el Ivie va más allá y evalúa los sistemas educativos desde el punto de vista del rendimiento, la equidad y la calidad, además de ver su relación con la economía.

El estudio señala que las diferencias de resultados educativos entre las comunidades autónomas españolas son tan grandes como las que existen entre los países de la OCDE, y ello pese a compartir un mismo sistema educativo. Tanto es así que la distancia entre los conocimientos que se alcanzan en las regiones con mayor y menor rendimiento equivale a un año y medio de escolarización. Estas diferencias son aún mayores si tenemos en cuenta no solo el rendimiento educativo, sino también la calidad.




El cuadro 1 recoge la gran diversidad de resultados del sistema educativo español en cuanto a rendimiento, equidad y calidad: todas las comunidades están por debajo de la media de la OCDE en términos de calidad, aunque algunas obtienen buenos resultados en rendimiento (Castilla y León, Comunidad de Madrid, Cataluña y La Rioja) y equidad (Galicia, País Vasco y Cataluña, entre otras).

Las comunidades con mejores resultados en rendimiento están entre las que logran mayores niveles de equidad, mientras que no existe una correlación clara entre desarrollo económico y desarrollo educativo. Así, las comunidades noroccidentales tienen buenos resultados educativos pese a no ocupar posiciones destacadas en términos de desarrollo económico o renta per cápita.

Las insuficiencias formativas de la sociedad española se reflejan en el Índice de Pobreza Educativa calculado en el estudio, que tiene en cuenta los porcentajes de estudiantes que no alcanzan un mínimo de formación en matemáticas, ciencias y lectura (no superan el nivel 2 de los 6 que considera PISA), así como la intensidad (calculada como la diferencia media de las distancias entre los resultados que obtienen los estudiantes respecto al mínimo admisible) y la desigualdad (medida mediante un índice de dispersión similar al usado para la renta).

España obtiene valores relativamente buenos en este indicador: su Índice de Pobreza Educativa se sitúa en torno al 50% de la media de los países estudiados en El Programa de Investigaciones Económicas Fundación BBVA-Ivie también ha centrado su atención en la Universidad españolaPISA y se acerca a la media de la Unión Europea de los Quince. La distribución de la pobreza educativa en las comunidades autónomas presenta rasgos similares a los observados en el Índice de Desarrollo Educativo: las regiones con mejores valores están concentradas en el norte y corresponden a aquellas con mejores valores de rendimiento. Es el caso de Navarra, el País Vasco y la Comunidad de Madrid, que tienen valores inferiores al 65% de la media nacional, teniendo en cuenta que en este indicador valores bajos suponen mejores resultados.

Además de ofrecer una detallada descripción de los resultados del sistema educativo español, el estudio señala dos problemas que convendría abordar de forma directa y urgente: el fracaso escolar y la excelencia o, dicho de otro modo, las altas tasas de repetidores y los bajos porcentajes de estudiantes que acceden a los niveles superiores de competencias.


Propuestas para la mejora
A partir de la investigación realizada, se plantean algunas recomendaciones para mejorar el sistema educativo a medio y largo plazo. Según los autores, habría que diseñar políticas destinadas a mejorar los hábitos culturales de las familias (algo en que los medios de comunicación públicos podrían desempeñar un papel importante) y su implicación en el proceso formativo, además de potenciar la cultura escrita, tanto digital como convencional. De hecho, los resultados de PISA muestran que el número de libros que hay en los hogares y la actitud frente a la lectura son variables explicativas de las diferencias de rendimiento educativo en todos los ámbitos.

También se considera de interés implantar pruebas externas (exámenes estandarizados de final de ciclo, por ejemplo) que permitan tener información sobre el rendimiento de los centros educativos, similar a la que ofrece PISA sobre los países. Estas pruebas ayudarían a identificar las políticas que consiguen mejores resultados, además de facilitar el diseño de esquemas de incentivos en función de los resultados obtenidos. Asimismo proporcionarían información a las familias sobre los niveles de sus hijos, el colegio en el que estudian y su relación con el entorno general en el que tendrán que desenvolverse (p. ej. en comparación con otros estudiantes y otros colegios de su región) y ofrecerían la posibilidad de que los centros rindieran cuentas explícitamente a la sociedad que sufraga los gastos de la educación.

Los autores creen conveniente mantener la estrategia de ampliar la educación preescolar, porque la extensión de la educación a edades tempranas es un factor que afecta muy positivamente a la formación de capital humano. No se trata de que los niños aprendan más cosas antes, sino de que adquieran hábitos y actitudes formativas adecuadas muy pronto. En este sentido, España es uno de los países con mayor extensión de la educación temprana, pero está muy concentrada en las familias con mayores niveles educativos y socioeconómicos.





La Universidad española a examen
El Programa de Investigaciones Económicas Fundación BBVA-Ivie también ha centrado su atención en la Universidad española que, al igual que nuestra economía, muestra problemas de productividad y competitividad internacional que suscitan dudas sobre su funcionamiento y eficiencia, y su contribución social y económica. Los datos indican que la Universidad ha crecido más en recursos que en resultados de su actividad (gráfico 1). Aunque los estudios universitarios aportan indudables beneficios privados y sociales, la rentabilidad de la inversión en capital humano está limitada por las significativas ineficiencias de las instituciones educativas y las características del tejido productivo que emplea a los titulados.

Más concretamente, el estudio señala tres importantes ineficiencias en el interior de las universidades que encarecen su funcionamiento: la permanencia de ofertas de estudios con muy escasa demanda; el bajo rendimiento académico de una parte de alumnado y el pago de tiempo para la investigación a todo el profesorado estable, pese a que menos de la mitad acredita resultados en esta actividad regularmente.


No todos investigan
En España, como en otros países, los resultados de investigación los obtiene sobre todo una parte del profesorado y las unidades realmente dedicadas a esta actividad son las universidades. Así lo confirman los datos de la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora. Como se observa en el gráfico 2, hasta 2009 el conjunto de los docentes solo tenía reconocidos el 43,7% de todos los El trabajo de la Fundación BBVA y el Ivie evalúa los sistemas educativos desde el punto de vista del rendimiento, la equidad y la calidadtramos de investigación (conocidos como sexenios) que podía haber obtenido. Buena parte del profesorado no alcanza ese reconocimiento por su productividad investigadora ni responde a los incentivos profesionales y económicos asociados a los resultados de investigación. Aunque las diferencias por categorías profesionales son sustanciales, en todas existe un amplio espacio de mejora: los catedráticos han obtenido el 69,5% de los sexenios y los titulares de universidad el 40,6%, porcentajes que se reducen mucho más entre los profesores de escuela universitaria. A la vista de estos datos, el estudio subraya la necesidad de revisar la idea de que todo el profesorado estable realiza tanto actividades docentes como de investigación, y la importancia de asignar las tareas reconociendo la actividad efectiva de cada persona y evaluar sus resultados en función de su especialización.

Otra relevante ineficiencia son los desajustes entre oferta y demanda que se observan en algunas titulaciones, con un exceso de demanda en Ciencias de la Salud que contrasta con un exceso de oferta en Ciencias Experimentales o Humanidades (gráfico 3).

Con todo, la Universidad también muestra indicadores positivos. La producción de documentos científicos en España se ha más que doblado en una década y su calidad también ha mejorado sustancialmente. En la actualidad el porcentaje de citas españolas en el total mundial supera el 4% y el de documentos publicados el 3%, unas cifras muy superiores a las que representa España en los indicadores económicos habituales, como la renta (2,2%) o las exportaciones de bienes y servicios (2,1%).




Por otro lado, y aunque la situación laboral de los universitarios españoles es peor que antes de la crisis y se compara desfavorablemente con otros países europeos, su posición es claramente ventajosa en comparación con la población que carece de esa formación y la crisis ha tendido a aumentar esa ventaja relativa. En buena medida, la insatisfactoria inserción laboral de los titulados españoles está fuertemente condicionada por el tipo de estudios cursados y por las características diferenciales del marco institucional y laboral, y del tejido empresarial.

Los datos indican que el nivel educativo de una persona tiene un efecto positivo y sistemáticamente creciente en la probabilidad de ser activo, estar ocupado y tener un empleo estable. Poseer una diplomatura (en lugar de estudios primarios) aumenta la probabilidad de ser activo en 21,8 puntos porcentuales y en una licenciatura el incremento llega a los 25,2 puntos. De hecho, el aumento de las tasas de actividad producido en España en los últimos años es consecuencia en buena medida de la mejora de los niveles educativos, y particularmente del acceso de las mujeres a los estudios superiores. Este es uno de los beneficios de la extensión de los estudios universitarios en nuestro país, pues al favorecer el aumento de las tasas de actividad de la población crecen los recursos humanos productivos y, si estos son empleados, crece el PIB por habitante.


Mejorar los resultados de la universidad española
La investigación concluye que los resultados de las universidades españolas son ya muy relevantes para los titulados y para el conjunto de la sociedad, pero podrían ser mayores en cantidad y calidad, se podrían obtener con menos costes y ser mejor aprovechados por el tejido productivo. Para ello deberían llevarse a cabo actuaciones con el fin de reducir las debilidades y carencias que padece la Universidad y aprovechar las oportunidades que le ofrece el desarrollo de la sociedad del conocimiento.




Algunas de ellas se refieren a la conveniencia de perfilar una estructura del sistema universitario más definida, que reconozca la existencia de diferencias de especialización entre las universidades y oriente a cada una a ser más eficiente en su terreno. Identificar las universidades con mayor capacidad investigadora, concentrar en ellas la formación del profesorado y los investigadores, y poner en marcha medidas que permitan a algunas universidades estar presentes en la competencia internacional son ejemplos de iniciativas a adoptar en esa dirección. Por otra parte, todas las universidades deberían implicarse en la internacionalización de la actividad docente e investigadora y una evaluación de procesos y resultados que permita una adecuada gestión de la actividad formativa.

Asimismo, reforzar el papel de la Universidad en la transformación del tejido productivo es clave y requiere corregir una de sus mayores debilidades: las actividades de investigación aplicada y la transferencia tecnológica. Para avanzar en esa dirección —difícil porque el entorno productivo no lo favorece— habría que implantar un potente sistema de incentivos económicos y profesionales, que oriente a las personas, los grupos y las instituciones hacia esos objetivos, contar con la colaboración de las empresas interesadas y con profesionales adecuados.

Perfil: Francisco Pérez García

Catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València y director de investigación del Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas). Sus campos de especialización son el crecimiento económico y la integración internacional, la competitividad, la economía regional, la economía de la educación y la economía financiera (banca y finanzas públicas). Ha publicado cuarenta y seis libros en colaboración y ciento veinte artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales, entre otras: Economic Geography, European Journal of Operational Research, Higher Education, Journal of International Money and Finance, Journal of Policy Modeling, Journal of Regional Science, Regional Studies, Review of Income and Wealth, Studies in Nonlinear Dynamics and Econometrics y World Development. Ha dirigido nueve tesis doctorales y más de un centenar de proyectos de investigación.

En la actualidad es investigador principal del proyecto del Plan Nacional de I+D+i Productividad y competitividad en la sociedad del conocimiento: desarrollo metodológico y análisis empírico (ECO2011-23248) y de un grupo de excelencia investigadora (Prometeo) de la Generalitat Valenciana. En noviembre del 2010, recibió el VIII Premi Societat Catalana d’Economia.

Publicado en Núm. 10


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