I+D en envejecimiento: la visión biomédica

Entrevista a MARíA A. BLASCO

Vicedirectora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y directora del grupo de Telómeros y Telomerasa

«Los seres humanos que nacen con telómeros más cortos debido a mutaciones en telomerasa viven menos»

Maria A. Blasco expone en esta entrevista algunas de las conclusiones de de sus trabajos de investigación

Los telómeros y la telomerasa son objeto de la actividad científica de Maria A. Blasco y su equipo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). ¿Nos puede explicar de forma ilustrativa estos términos?
Los telómeros son la parte del final del cromosoma y son esenciales para protegerlo de la degradación y de las actividades de fusión y recombinación. DESTACADOSPerfil: María A. Blasco
Se ha hecho la analogía de que los telómeros son como el plástico que hay al final de los cordones de los zapatos: evitan que se deshilache. Los telómeros están formados por DNA repetido (cientos de repeticiones de la secuencia TTAGGG). Estas secuencias son únicas en el genoma y sirven de sitio de anclaje de unas proteínas específicas de los telómeros denominadas shelterinas. Estas son las que ejercen la función protectora del telómero.

Las repeticiones de DNA telomérico se van acortando con las divisiones celulares, y esto hace que eventualmente las shelterinas no se puedan unir a los cromosomas y protegerlos. Esto ocurre asociado al envejecimiento del organismo y se ha demostrado que es causa del mismo.

La trasmisión de nuestros genes durante generaciones y el mantenimiento de las especies no serían posibles sin la enzima telomerasa, que es capaz de alargar los telómeros de novo en los estadios tempranos del desarrollo embrionario. La telomerasa se silencia en muchos tejidos adultos después de cumplir su funcion embrionaria, lo que origina el acortamiento de los telómeros asociado a la edad.


María A. Blasco   María A. Blasco. /
Foto: CNIO


La telomerasa tiene una doble función. Por un lado, actúa en el proceso de envejecimiento celular, vinculado al envejecimiento fisiológico de un organismo, y por otro, en la aparición de células tumorales. ¿Cómo es posible esta ambivalencia?
No es una ambivalecia. La ausencia de telomerasa causa envejecimiento y las células tumorales necesitan reactivar la telomerasa para poder escapar al envejecimiento o senescencia celular. Más del 95% de todos los tipos de tumores humanos activan la telomerasa para “La ausencia de telomerasa causa envejecimiento”mantener la juventud de sus telómeros y así poder dividirse indefinidamente.

¿Se puede cuantificar la esperanza de vida genética de un ser humano, a partir de la longitud de sus telómeros?
Los seres humanos que nacen con telómeros más cortos debido a mutaciones en telomerasa viven menos. Normalmente, esta situación se debe a una pérdida prematura de la capacidad de regeneración de sus tejidos. Además la longitud de los telómeros es predictiva de muerte por enfermedades cardiovasculares e infecciones, que son las causas de fallecimiento más frecuentes asociadas al envejecimiento.

¿Es posible intervenir, a día de hoy, en la longevidad de un organismo alterando sus genes?
Esto se ha hecho ya muchas veces, desde el gusano C. elegans a ratones. No se ha hecho aún en humanos, pero quizás esto cambie cuando vuelva a cobrar fuerza la terapia génica. La terapia génica permitiría introducir genes en los órganos de elección y en el momento decidido, de tal manera que se podrían curar o prevenir enfermedades asociadas al envejecimiento.


Imagen de cromosomas mostrando los telómeros

Imagen de cromosomas mostrando los telómeros. / Foto: CNIO


¿Se ha aplicado la telomerasa, en forma de fármaco, en terapias de antienvejecimiento?
Se está aplicando un activador de la telomerasa como nutricional en humanos. El compuesto está purificado a partir de una planta. Los fármacos más potentes activadores de telomerasa se están desarrollando aún.

Sus trabajos nos sugieren que hay una correlación entre la longitud de los telómeros, mucho menor cuando no hay telomerasa, y la aparición de alteraciones hematológicas, intestinales y sobre todo neuronales. ¿Qué origina esta situación?
La ausencia de la telomerasa causa un acortamiento progresivo de los telómeros. Los telómeros críticamente cortos hacen que células madre dejen de regenerar tejidos y eso causa patologías degenerativas.




Grupo de investigación de Telómeros y Telomerasa del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. De izquierda a derecha: (sentadas) Rosa María Marion, Gerdine Stout, Paula Martinez; (de pie) Águeda Tejera, Raquel Blanco, Carolyn McNees, Fabian Jordi, Irene Siegl, Ralph Schneider, Rosa María Serrano, Antonia Tomás y Elsa Vera. / Foto: CNIO


La activación o inhibición de la telomerasa nos permite, según sus investigaciones, actuar sobre el envejecimiento celular y las patologías asociadas a este proceso, ¿cómo?
La activación de la telomerasa nos permitiría rejuvenecer los telómeros y así aumentar la capacidad proliferativa de los tejidos y por lo tanto retrasar el envejecimiento de estos.

¿En qué momento se encuentran las investigaciones sobre la creación de posibles drogas para inhibir la telomerasa y evitar el desarrollo del cáncer?
Los fármacos inhibidores de telomerasa se están “La telomerasa inmortaliza la mayor parte de los tipos celulares humanos en cultivo”usando ya en estudios de fase I-II en pacientes oncológicos. De momento siguen adelante ya que son muy poco tóxicos.

¿Con la telomerasa se podrían inmortalizar células de cualquier tipo? ¿Qué ventajas tendría para el ser humano?
La telomerasa inmortaliza la mayor parte de los tipos celulares humanos en cultivo. En el contexto del organismo, en ratón, hemos visto que aumentar la telomerasa hace que los ratones vivan un 40% más de lo normal.

¿El envejecimiento puede estar causado por un déficit de células madre?
El envejecimiento afecta a la mayor parte de células y sistemas del organismo, seguramente entre ellas también a las células madre. Entender los mecanismos por los cuales envejecen las células madre es uno de los grandes temas de interés hoy en día.

Perfil: María A. Blasco

(Alicante, 1965). Doctora en Bioquímica y Biología Molecular en 1993 por la Universidad Autónoma de Madrid, cuya tesis dirigió Margarita Salas Falgueras. En ese mismo año, ocupa un puesto como investigadora postdoctoral en el laboratorio de la doctora Carol Greider en el Cold Spring Harbor Laboratory, NY, USA. En 1997, comienza su trabajo como jefa de grupo y científica del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) en el Departamento de Inmunología y Oncología.

Desde la creación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha formado parte de este proyecto. Actualmente es directora del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO y vicedirectora de esta institución.

Ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Santiago Ramón y Cajal en Biología, el Premio Rey Jaime I a la Investigación Básica y el Premio Josef Steiner de Investigación en Cáncer.

Publicado en Núm. 02


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