El patrocinio y el mecenazgo en la I+D

MARíA LUISA PONCELA GARCíA

Dirección General de Innovación y Competitividad. Ministerio de Economía y Competitividad

¿Por qué es necesario apostar por la inversión privada en I+D+i?

Según la autora, la política de innovación se perfila como un eje fundamental en la política del Gobierno para superar esta crisis con el fortalecimiento del sector productivo. La misión del Gobierno es poner en marcha medidas específicas de apoyo a la transferencia de tecnología e impulso a la competitividad industrial desde el fomento de la innovación, creando empleo para la innovación y ayudando a generar cultura innovadora.

1. Introducción
España tiene una situación bastante erosionada de la competitividad en su economía a la que no es ajeno el sistema español de ciencia, tecnología e innovación. Para superarlo se requiere acometer un ambicioso proyecto político de DESTACADOSPerfil: María Luisa Poncela García
impulso a la innovación. Pero la innovación no se produce espontáneamente. Podemos hablar de distintos tipos de innovación, como por ejemplo la innovación tecnológica, que es la que normalmente surge a partir de una idea creativa seleccionada entre un conjunto de ideas que supera una evaluación de viabilidad desde el punto de vista financiero, técnico y de mercado; la innovación organizacional, donde España tiene algunos ejemplos empresariales con liderazgo internacional; la innovación comercial, etc.

Las políticas del Gobierno se llevan a cabo con el objetivo de apoyar y ayudar a las empresas a poner en marcha su innovación a través de ayudas y acciones de apoyo a estas actividades, pero centrándose principalmente en apoyar la innovación que proviene de la I+D, aunque la innovación que facilita la competitividad empresarial es más amplia que esto.

Conscientes de la necesidad de introducir los instrumentos e incentivos adecuados que modernice la gobernanza, la organización y el funcionamiento del sistema se está trabajando en la elaboración de las Estrategias Españolas de Ciencia, Tecnología e Innovación.

El análisis de los indicadores económicos, científicos y de innovación españoles demuestra que España en términos de PIB es la décimo tercera potencia mundial, la quinta en la UE27 y la cuarta en la zona euro. En términos científicos, analizando el número de publicaciones España se sitúa en el noveno puesto mundial, aunque esta posición baja claramente si el indicador que se toma es el número de citas, que en ese caso pasamos a la posición 25.

En términos de indicadores de innovación, que se utilizan internacionalmente, España se encuentra en una posición muy inferior a lo que le debería corresponder por su economía y por su producción científica. En innovación descendemos al puesto 36 en el Global Competitiveness Report y estamos en el puesto 18 dentro del Innovation Union Scoreborard (IUS). Este último informe, el IUS, recoge un conjunto de indicadores que utiliza la Unión Europea para catalogar a los países en función de su grado de innovación. España se encuentra en el grupo de los «innovadores moderados» por detrás de países como Portugal, Italia, República Checa… y por debajo de la media europea.

Por tanto, se concluye que España está claramente por debajo en cuanto a sus niveles de innovación del que le debería corresponder, atendiendo a su PIB. Si se tiene en cuenta que la innovación es la base de la competitividad y la internacionalización de las empresas, la situación es preocupante.


Soluciones i+D



2. Internacionalización e innovación como solución a esta situación
En estos momentos de crisis hay que apostar muy fuerte por un tejido productivo innovador, con el objeto de mejorar su competitividad y, de esta forma, sea capaz no solo de llegar al mercado nacional sino también a los mercados internacionales. La internacionalización debe ser la otra cara de la innovación para la competitividad de la empresa. Actualmente el acceso a los mercados exteriores, Un reto es la transferencia de tecnología eficaz entre las entidades generadoras de conocimiento y el tejido productivocomo consecuencia de la contracción del mercado doméstico, ha pasado a ser el flotador de salvamento de muchas empresas y su única vía de supervivencia. Así se encuentran muchos ejemplos de empresas españolas, como Gamesa, cuya facturación en España ha caído enormemente y sin embargo cuenta con centros en Estados Unidos, China, India, Reino Unido, Singapur y Brasil; Abengoa, que recientemente ha ganado un concurso en Estados Unidos para la construcción de una planta fotovoltaica de 200 MW; o sectores industriales, como el de máquina herramienta, cuya exportación supone el 80% de la facturación total del sector. Estos son ejemplos de empresas y sectores industriales que debido a la crisis están haciendo de la necesidad virtud, y gracias a tener un producto competitivo por su alto nivel de innovación tecnológica están teniendo éxito en el mercado internacional.

Una gran parte de las innovaciones que han conducido al liderazgo de las empresas españolas en todos los sectores proviene de aplicaciones novedosas y eficientes, o de productos desarrollados en su laboratorio de I+D o en colaboración con grupos de investigación públicos. Estas empresas líderes en los mercados internacionales han entendido que la innovación es un elemento de carácter estratégico que afecta a todas las actividades de negocio de la empresa. La innovación, por lo tanto, debe ser integrada en el funcionamiento básico de la empresa.
Sin embargo, por desgracia, hay muchísimos ejemplos de empresas que están desapareciendo por diferentes motivos: su alta exposición a la competencia exterior, su debilidad financiera por la falta de crédito, etc. En España, en este último año, según las estadísticas del INE, hemos pasado de más de 36.000 empresas que hacían innovación a 24.600. Por otro lado, el avance de la estadística de I+D del año 2011, publicada igualmente por el INE, indica que el gasto empresarial en I+D disminuyó un 5,4% respecto a 2010, y el número de personas dedicado a actividades de I+D, en equivalencia a jornada completa, se redujo un 4,1% en el sector empresarial.


3. Necesidad de impulsar la competitividad
Un reto fundamental en el actual sistema de ciencia, tecnología e innovación es la transferencia de tecnología eficaz entre las entidades generadoras de conocimiento y el tejido productivo.

A pesar de que la gran mayoría de entidades generadoras de conocimiento (universidades, organismos públicos de Investigación, centros tecnológicos, entidades sanitarias…) cuentan con oficinas de transferencia de resultados de investigación (OTRI), estas, en su amplia mayoría, no se preocupan ni ocupan de transferir sus patentes y nuevas tecnologías eficientemente al sector productivo. De modo que las invenciones, aunque patentadas, nunca llegan a explotarse ni a generar rendimientos económicos. De igual manera, el sector empresarial no siente la necesidad, con carácter general, de hacer vigilancia tecnológica y acudir a los agentes que le pueden crear mayor valor añadido a sus productos.

Puesto que nuestro objetivo es la transferencia del conocimiento, y el conocimiento lo tenemos, se necesita fortalecer y establecer unas estructuras comercializadoras de transferencia de tecnología que faciliten la aproximación entre las entidades generadoras de conocimiento y los demandantes de tecnología.

Además, vemos la complejidad presente de establecer en el mercado el uso y explotación de tecnologías emergentes para sectores de aplicación distintos de aquellos en los que tuvieron origen.

Por otro lado, la baja eficiencia de explotación de los resultados patentados en las entidades generadoras de conocimiento trae como consecuencia que la protección de resultados de investigación a través de patentes o licencias de uso o de explotación se vea, desde los organismos públicos de investigación, como un gasto y no como una protección presente y una inversión de futuro.

Es importante poner en valor los resultados de las entidades que generan conocimiento transmitiendo la importancia de la función de la transferencia a su personal. Medir el grado de innovación y la acogida industrial es una forma de establecer la posibilidad de introducir un nuevo producto o servicio o una nueva tecnología en el mercado. Es, además, valioso realizar labores de vigilancia tecnológica y exploración de mercados, no solo una vez alcanzados resultados con potencial de transferencia, sino también en la fase de diseño de la estrategia de investigación de las entidades que generan conocimiento.

La transferencia de tecnología hay que abordarla en un sentido más amplio de cómo se viene haciendo tradicionalmente, para superar las restricciones y limitaciones que existen actualmente. El objetivo es poner en contacto a todos los agentes del sistema implicados en procesos de transferencia de tecnología e impulsar la comercialización de productosHay que analizarla en todas sus dimensiones para poner en marcha aquellas políticas que favorezcan su ejecución. Entendemos que hay que abordarla desde el punto de vista de los agentes ejecutores o lo que es lo mismo de manera bidireccional (de los organismos de investigación hacia las empresas y a la inversa), intersectorial (de sectores más tecnológicos hacia los más tradicionales), e interterritorial (ligado a la especialización de las regiones y en función de sus capacidades investigadoras y productivas).

En el ámbito del sector productivo una preocupación constante de todas las políticas que se desarrollen en los próximos años es la creación de empleo. De manera particular la innovación y la mejora de la competitividad pueden y deben servir a la creación de empleo de calidad, en una espiral positiva en la que la incorporación de gestores y tecnólogos, de distintos niveles de titulación académica, formados en innovación impulsarán el desarrollo de las empresas y su competitividad, lo que a su vez facilitará su crecimiento y la generación de nuevo empleo.


4. Líneas de acción para el impulso de la competitividad
La política de innovación se perfila, por tanto, como un eje fundamental en la política del Gobierno para superar esta crisis con el fortalecimiento del sector productivo. Desde el Gobierno, y en particular desde la Secretaría de Estado de I+D+I y la Dirección General de Innovación y Competitividad (DGIC) del Ministerio de Economía y Competitividad, nuestra misión es poner en marcha medidas específicas de apoyo a la transferencia de tecnología e impulso a la competitividad industrial desde el fomento de la innovación, creando empleo para la innovación y ayudando a generar cultura innovadora.

Transferencia de tecnología
Es importante que las empresas, que son quienes están en el mercado día a día, tengan establecido un sistema de inteligencia competitiva, que les permita tomar decisiones mejor informadas. Con esto se pretende impulsar la realización de informes de valorización de patentes existentes o de generar patentes, informes de vigilancia tecnológica, informes de prospectiva tecnológica y análisis de inteligencia competitiva.

Este tipo de informes ayudan a identificar los principales nodos del conocimiento, entidades líderes y expertos, así como posibles socios de I+D, y la respectiva dinámica de los mercados, ya que ofrecen un análisis del entorno tecnológico, del entorno de mercado y del entorno competitivo, ayudando
a diseñar la estrategia de desarrollo y explotación de cada una de las tecnologías seleccionadas, facilitando además la identificación de potenciales licenciatarios o socios y la negociación con los mismos.

Asimismo, es preciso conseguir el fortalecimiento de las estructuras de transferencia de tecnología, abordando este concepto de una manera más ambiciosa a como se ha hecho hasta ahora, tratando de crear lugares donde la oferta y la demanda de tecnología se encuentran de verdad.
El objetivo es poner en contacto a todos los agentes del sistema implicados en procesos de transferencia de tecnología e impulsar la comercialización de productos o servicios generados a partir de la puesta en valor del conocimiento. Además, las estructuras de comercialización facilitarán la creación de consorcios de patentes y tecnologías, así como la internacionalización de tecnologías.

Esta iniciativa ya ha sido acometida en otros países y la experiencia se valora como positiva, en tanto que han conseguido trasladarse al mercado resultados de investigación de entidades generadoras de conocimiento que por sí solas no contaban con los recursos y/o incentivos para realizar con éxito operaciones de transferencia de tecnología.

Cooperación de los agentes de I+D con el tejido productivo intersectorial
La experiencia nos dice que el trabajo conjunto de los agentes de I+D y las empresas favorece la realización de grandes proyectos en cooperación que incrementan la capacidad científico-tecnológica de las empresas y de los grupos de investigación, mejorando la excelencia innovadora de las empresas. Asimismo, contribuye a extender la cultura de la cooperación, moviliza la participación de las pymes en proyectos de gran envergadura y prepara a los diferentes agentes para que tengan un acceso más eficiente a los programas internacionales y se posicionen de forma más competitiva en el mercado internacional.

En un entorno de crisis, como el que estamos viviendo, en donde están cambiando los paradigmas y estatus quo existentes hasta el momento, es preciso que cada uno se pregunte «qué es lo que sabe hacer» y eso lo ponga al servicio no sólo de su sector de actividad, sino de cualquier otro al que esto le pueda crear un valor diferencial con sus competidores. De esta forma se podrá conseguir una transferencia tecnológica intersectorial que ayude a crear valor adicional y diferencial en sectores tradicionales con un peso importante en la estructura productiva de este país, y muy expuestos a la competencia exterior.

Impulso al sector industrial desde las Instalaciones Científico Técnicas Singulares (ICTS)
Estas instalaciones son infraestructuras singulares de investigación abiertas total o parcialmente al uso de toda la comunidad científico-tecnológica e industrial, Se necesita fortalecer y establecer unas estructuras comercializadoras de transferencia de tecnologíanacional e internacional. Las ICTS, en su vocación de herramientas al servicio de la comunidad científica, tecnológica e industrial sirven como punto de encuentro entre ambas comunidades y permite encontrar afinidades y complementariedades que favorecen el establecimiento de colaboraciones nacionales e internacionales.

Al albor de estas ICTS, se va a impulsar el sector de la Industria de la Ciencia, fomentando su internacionalización hacia las infraestructuras europeas o hacia países terceros con una cartera de construcciones científicas futuras donde nuestra industria y experiencia podrían tener un papel importante.
 
Empleo innovador
Creemos firmemente que el empleo innovador, y por tanto cualificado, influye en la actividad innovadora de las empresas. La incorporación de talento especialmente en pymes, a través de la contratación de personas formadas con capacidad de innovar les va a permitir intensificar su nivel tecnológico y aumentar el valor añadido a sus productos y/o servicios, lo que suele generar externalidades.

Nuestro trabajo es impulsar la innovación y su cultura y, en particular, capacitar a las pymes para que cubran la necesidad de incorporar tecnólogos y recursos humanos especializados, con el objetivo de ayudarlas a crecer y mejorar su competitividad. Asimismo, ayudar al emprendedor a abordar los retos a los que se enfrenta con la ayuda de personal cualificado.

Compra pública innovadora
Otro medio de impulsar la innovación en las empresas es posible a través de la compra pública de la Administración denominada compra pública innovadora. La Administración, a través de sus compras e inversiones habituales, puede actuar como motor de la innovación empresarial, simplemente utilizando un mecanismo de licitación regulado en la Ley de Contratos del Sector Público, pero que escasamente se usa por la dificultad/incomodidad de incorporar criterios de innovación en los pliegos de condiciones.

Desde la DGIC se potenciará la cultura de la compra pública innovadora en todas las Administraciones, desde la estatal hasta la local, en las ICTs y en las empresas públicas, con ayuda de acciones de asesoramiento especializado y formación, de forma que el compromiso de la Administración General de Estado de alcanzar el 3% de su presupuesto en inversiones a través de la Compra Pública Innovadora, sea extendido a las demás administraciones, para que se incorporen a esta política del gobierno central.

Un ejercicio similar podría llevarse a cabo por parte del departamento de compras de las grandes empresas de este país para favorecer la innovación de su parte de proveedores, lo cual permitiría ir creando ecosistemas de innovación que podrían tener un efecto acumulativo interesante en el país.


5. Conclusiones
España es un país donde se investiga, se desarrolla, se diseña y se producen bienes y servicios con un importante nivel tecnológico que se distribuyen por el mundo. Tenemos empresas líderes en sectores como renovables o infraestructuras de transporte, reconocidas internacionalmente por su calidad. Pero la innovación sigue siendo nuestra asignatura pendiente. La internacionalización y la innovación son los dos elementos clave para conseguir la competitividad empresarial.

Tenemos centros de investigación y universidades líderes en número de publicaciones, pero en la cola en número de patentes. La emisión de informes de valorización del conocimiento, como los informes de posibilidad de patentes, así como disponer de una estructura de comercialización que sirva como instrumento de apoyo a la función comercializadora de la I+D+i, deben facilitar la transferencia de las investigaciones científicas al sector social en forma de productos innovadores.

También el establecimiento de alianzas estratégicas estables a medio y largo plazo entre los agentes de I+D y las empresas, tanto a nivel nacional como europeo, debe garantizar que cualquier tipo de actividad de I+D+i, desde la más básica hasta la más aplicada, sea abordada simultáneamente desde el punto de vista del desarrollo y de su explotación.

Tenemos además que reconocer las aptitudes y capacidades personales de los emprendedores. En nuestra sociedad tenemos personas valiosas que poseen conocimientos y habilidades necesarias para impulsar la innovación empresarial.

Como conclusión podemos decir que hay que seguir creyendo en nuestra capacidad de innovación y trabajando para conseguir aumentar nuestra competitividad empresarial. No se puede seguir en esta senda de reducción de las inversiones en I+D+i, principalmente del sector privado, porque de lo contrario, cuando se supere esta situación económica no habrá bases científicas ni tecnológicas sobre las que crecer.

Perfil: María Luisa Poncela García

María Luisa Poncela GarcíaEstudió Económicas, rama Administración de Empresas, en la Universidad de Zaragoza, donde se licenció en 1982. Pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado desde 1989, además de al Cuerpo de Diplomados Comerciales del Estado desde 1984. Actualmente es directora general de Innovación y Competitividad.

Ha ejercido las funciones de jefe de gabinete, primero con el secretario general de Industria y luego con secretario general de Innovación. Entre los años 2007 y 2010 fue directora de Relaciones Institucionales de Abbott Laboratories S.A y directora general de la Fundación Abbott, trabajo que compatibilizó con la creación de su propia empresa Add Talentia SL. Ha sido subdirectora general de Promoción de la Innovación y subdirectora general de Programas Tecnológicos del Ministerio de Industria y del Ministerio de Ciencia y Tecnología (1998-2007).

Desde 1990 a 1993 ejerció de consejera económica y comercial de la Embajada de España en Budapest y, desde que entró en la Administración, en 1984, ha desempeñado diversos cargos de responsabilidad en el Ministerio de Economía y Comercio y en el ICEX.

Publicado en Núm. 10


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