El patrocinio y el mecenazgo en la I+D

SILVERIO AGEA RODRíGUEZ

Asociación Española de Fundaciones

Ley de Mecenazgo y las fundaciones de investigación y ciencia

Según el autor, las fundaciones tratan de responder con eficacia a las demandas de los ciudadanos, se adelantan a ellas, y contribuyen activamente al desarrollo socio económico del país. En este contexto, la Ley de Mecenazgo debería servir para situar al sector donde le corresponde por su protagonismo y trayectoria.

 Agradezco a la revista Lychnos la posibilidad de escribir sobre un tema de máxima actualidad y necesidad para el denominado Tercer Sector, y de forma particular para las fundaciones.

La Ley de Mecenazgo debería servir para situar DESTACADOSPerfil: Silverio Agea Rodríguez
al sector donde le corresponde por su protagonismo y trayectoria y tendría que contribuir a articular y favorecer las organizaciones de la sociedad civil. En la actual situación, en la que estamos viviendo una crisis importante y el Estado experimenta dificultades de financiación en sus políticas públicas, es fundamental potenciar la presencia, la participación y el compromiso del sector no lucrativo en nuestro país.
 
Para la Asociación Española de Fundaciones (AEF), la reforma de La Ley de Mecenazgo es una prioridad. (A continuación se refiere una nueva introducción del origen, principios y actividades de la AEF y se aportan los principales datos que definen al sector fundacional con el fin de que el lector pueda conocer el ámbito desde el que se hace esta reflexión y propuesta).






Asociación Española de Fundaciones
La Asociación Española de Fundaciones es una asociación privada e independiente, declarada de utilidad pública, de ámbito nacional, que actualmente agrupa a más de 1.000 fundaciones de las más diversas dimensiones, finalidades y ámbitos de actuación. Su misión es trabajar en beneficio del conjunto del sector fundacional tanto a corto como a medio y largo plazo, en pro de su desarrollo y fortalecimiento.

Sus comienzos se remontan a enero de 2003, como resultado de la fusión del Centro de Fundaciones y de la Confederación Española de Fundaciones. Es por tanto heredera del trabajo y de la experiencia de más de 34 años de las asociaciones que la precedieron.

Tras un intenso recorrido, la Asociación Española de Fundaciones está reconocida por las instituciones públicas y por la sociedad como máxima representante del sector fundacional español. Tras la alemana, es además la segunda entidad más importante en Europa en número de fundaciones asociadas.

Sus tres fines principales son:
  1. Representar y defender los intereses de todas las fundaciones españolas ante las Administraciones públicas además de en otras instancias y organismos, públicos o privados, tanto en España como fuera de ella.
  2. Prestar servicios a las entidades asociadas que faciliten y mejoren su gestión, promoviendo su profesionalización y el mejor cumplimiento de sus fines en beneficio del conjunto de la sociedad.
  3. Articular y fortalecer el sector fundacional mediante la promoción del conocimiento mutuo y la colaboración, que permiten la creación de redes, tanto territoriales (consejos autonómicos) como sectoriales (grupos sectoriales).




A ello se añade el objetivo de elaborar estudios sobre el sector fundacional. Con dicho propósito se ha promovido el INAEF (Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones), una iniciativa de la Asociación Española de Fundaciones que tiene como finalidad primordial generar y difundir conocimiento sobre el sector fundacional español, reforzando así su capacidad de servir a la sociedad.

La actividad de la AEF está orientada al servicio de las fundaciones y al fortalecimiento del sector fundacional. En este sentido, la Asociación aspira a que las fundaciones sean lo más eficaces posible La AEF ve necesaria una adecuada reforma del régimen del mecenazgo para contribuir a la necesaria consolidación y al fortalecimiento de las entidades sin ánimo de lucroen el logro de sus objetivos y a ser el portavoz de sus ideales e intereses. Por ello, mediante el asesoramiento y la formación; promueve su cohesión y la creación de sinergias.


Donde hay una necesidad existe una fundación
El sector fundacional español se ha convertido en un agente de desarrollo social y económico importante, al articular una parte cada vez más significativa de las iniciativas de la sociedad civil.

Este hecho se refleja en la cantidad y calidad de los proyectos y actividades de carácter social y cultural que llevan a cabo, en el empleo directo e indirecto que generan, en los recursos humanos no remunerados que movilizan (patronos y voluntarios) y, sobre todo, en el gasto que cada año destinan a finalidades de interés general.

Las fundaciones son articuladoras de la sociedad civil; aportan dinamismo e innovación y, en muchos casos, evitan la deslocalización de personas y recursos.


El sector fundacional español en datos
De acuerdo con los datos del Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones (INAEF), iniciativa promovida por la Asociación Española de Fundaciones con el apoyo de varias fundaciones, el sector fundacional español:

  • Está formado por alrededor de 9.000 fundaciones activas.
  • Emplea en torno a 200.000 trabajadores.
  • Se estima un gasto cerca de 8.000 millones de euros.
  • Realiza actividades en ámbitos diversos de interés general: social, educativo, medioambiental, de investigación o cultural, entre otros.

Entre las principales fuentes de ingresos con las que cuenta el sector destacan las donaciones y legados privados (61,2%), las subvenciones públicas (el 58,5%) y las prestaciones de servicios a personas y entidades privadas (el 50,3%).

Por áreas de actividad, el sector fundacional español se dedica fundamentalmente a la educación-investigación (52%); la cultura y el recreo (46,5%); y los servicios sociales (35,3%). Otros sectores pujantes son el desarrollo y la vivienda (27,7%) y la sanidad (21%).

Respecto a su ámbito de actuación, el 63% de las fundaciones concentra su actividad en un ámbito territorial autonómico y local. Además, tres de cada cuatro entidades gestionan sus propios programas o proyectos.

No debe, sin embargo, percibirse la reforma del mecenazgo como un elemento que contribuya a la reducción de los recursos públicosLas fundaciones españolas responden con eficacia y transparencia a las demandas de los ciudadanos, se adelantan a ellas, y contribuyen activamente al desarrollo socio económico del país. Los destinatarios finales y directos de la actividad de interés general de las fundaciones es uno de los indicadores clave del impacto social del sector.

Así, el volumen agregado de beneficiarios de las fundaciones españolas se sitúa por encima de los 18 millones. El 96% de las fundaciones tiene como principales beneficiarios a colectivos genéricos de personas físicas.

Dado el prestigio del CSIC, la mayor institución pública dedicada a la investigación en España y la tercera de Europa, así como de Lychnos, la revista de divulgación científica de la Fundación General CSIC, es obligado referirse a los datos relativos a las fundaciones con fines y actividades relacionados con la investigación y ciencia.

Según la base de datos de la AEF, en torno a 1.820 fundaciones españolas desarrollan actualmente su actividad en el campo de la ciencia y la investigación; de ellas, un 10% son fundaciones del sector público.

En relación con su ámbito geográfico de actuación principal, un 24,0% es de ámbito autonómico, un 22,40% estatal, el 10,6% internacional, el 8,7% local, el 1,4% provincial y el 0,7 comarcal (Cuadro 1).

Con respecto a los datos económicos, en 2009, 845 de estas fundaciones tuvieron unos ingresos medios de 3.288.687 €; 837 una media en gastos de 2.808.981 €; 369 fundaciones emplearon a una media de 34 trabajadores; y 210 trabajaron con una media de 171 voluntarios (Cuadro 2).

Los datos referidos ponen de relieve el valor y el impacto de la actividad del sector fundacional y en esta materia de forma particular. Se pone de manifiesto la necesidad de apoyar la actividad de las fundaciones y del denominado Tercer Sector con el fin de responder de una manera más eficaz a las demandas de la sociedad. En un ámbito de especial trascendencia para el futuro de nuestro país como es la investigación científica, la reforma de la Ley del Mecenazgo es imprescindible.





Mecenazgo
El régimen actual del mecenazgo se encuentra esencialmente recogido en la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de Régimen Fiscal de las Entidades sin Fines Lucrativos y de los Incentivos Fiscales al Mecenazgo, que regula, por una parte, el régimen fiscal aplicable a las entidades sin fin de lucro y, por otra, los incentivos fiscales que se conceden al mecenazgo strictu sensu, o sea, a la aportación o participación privada en la realización de actividades de interés general.

Hay un acuerdo amplio, político, social y fiscal, respecto de que la Ley 49/2002 que resolvió muchas de las cuestiones pendientes de la fiscalidad de las entidades sin fin de lucro. Sin embargo, la opinión doctrinal, social y sectorial, coincide en que la Ley 49/2002 se limitó, en general, a reproducir los incentivos fiscales al mecenazgo La Asociación pretende también que la Ley promueva los mecenas y otorgue relevancia pública a esta figurapreviamente existentes, con algunos retoques cuantitativos y cualitativos de escasa eficacia práctica, a la hora de impulsar decisiones de contribución a las entidades que realizan actividades de interés general.

Los incentivos previstos en nuestra norma distan todavía del régimen de incentivos de otros países de nuestro entorno. Cabe citar, como ejemplo relevante, el caso francés, en el que la mejora de dicho régimen se tradujo en un aumento notable de la colaboración de ciudadanos y empresas en las actividades de interés general, pero también otros ordenamientos como el de Reino Unido o el de Alemania, con medidas especialmente eficaces para conseguir esa mayor participación.

Por todo ello, la AEF ve necesaria una adecuada reforma del régimen del mecenazgo para contribuir a la necesaria consolidación y al fortalecimiento de las entidades sin ánimo de lucro, como uno de los ejes clave para el desarrollo económico y la cohesión social, otorgando el necesario protagonismo a la sociedad civil. El papel de estas entidades es esencial en áreas como la acción social, la educación, la investigación e innovación, la cultura, la conservación del medio ambiente o la cooperación al desarrollo, complementando o sustituyendo en muchos casos a la iniciativa pública, por lo que estas entidades no deberían enfrentarse a una reducción tanto de la financiación pública como de la privada. No debe, sin embargo, percibirse la reforma del mecenazgo como un elemento que contribuya a la reducción de los recursos públicos, puesto que el aumento de los incentivos y sus repercusiones en una mayor aportación social a las actividades de interés general tendrán, con toda seguridad, efectos positivos sobre PIB, el empleo y en consecuencia sobre el déficit público.

Para la mejora de dicho régimen fiscal, y sin perjuicio de las propuestas técnicas que deban hacerse para el adecuado desarrollo de las mismas, se consideran líneas fundamentales de la futura reforma las siguientes:

  • Que la Ley no sea una ley parcial, que no esté solo vinculada a la cultura sino también a todas las cuestiones de interés general incluidas la educación, servicios sociales, la cooperación, el medio ambiente y, por supuesto, la investigación y la ciencia.
  • Elevación de los porcentajes de deducción en la cuota del IRPF, del Impuesto sobre Sociedades y del Impuesto sobre la Renta de no Residentes, por las donaciones y aportaciones que se realicen a entidades beneficiarias del mecenazgo, contribuyendo así a la financiación de actividades y servicios de interés general que, en otro caso, tendrían que ser atendidas por los presupuestos del sector público.
  • Deducción en la cuota del IRPF del 100% de los donativos que no superen cuantías cercanas a los 150 euros, contribuyendo así a estimular la participación de ciudadanos en la financiación de las actividades de interés general y al fortalecimiento de la sociedad civil.
  • Regulación adecuada desde el punto de vista fiscal de las donaciones en especie, particularmente de las donaciones de servicios, otorgándoles un adecuado beneficio fiscal, y reconociendo así la labor social y económica de profesionales y
  • Empresas, tan relevantes en la actualidad para las entidades beneficiarias del mecenazgo.
  • Equiparación de los incentivos fiscales previstos para los convenios de colaboración empresarial en actividades de interés general, a los de las donaciones puras y simples, reconociendo así el carácter altruista de quienes colaboran con las entidades beneficiarias del mecenazgo.
  • Participación del sector de las entidades beneficiarias del mecenazgo en la definición anual de las actividades prioritarias de mecenazgo, dando voz al sector en la determinación de aquellas que se consideren más relevantes de acuerdo con criterios sociales.

La Asociación pretende también que la Ley promueva los mecenas y otorgue relevancia pública a esta figura. Tanto a los grandes mecenas como a los micro-mecenas, es decir, las personas que aportan cantidades pequeñas y fijas a entidades en las que confían y por causas en las que cree. También consideramos que se contemple una desgravación de incluso el 100% El sector fundacional español se ha convertido en un agente de desarrollo social y económico importantepara donaciones de cantidades pequeñas: 150, 200 o 300 euros al año. En España hay espíritu solidario, sobre todo cuando hay catástrofes. Para ello es importante incentivar y medir qué demandas se convierten en grandes aportaciones, así como fidelizar a personas que participan desde la sociedad civil y se implican en transformar y cambiar las situaciones y necesidades de la sociedad.

Las fundaciones tratan de responder con eficacia a las demandas de los ciudadanos, se adelantan a ellas, y contribuyen activamente al desarrollo socio económico del país. Son articuladoras de la sociedad civil; aportan dinamismo e innovación y en muchos casos tratan de evitar la deslocalización de personas y recursos. Son un instrumento dinámico que se adecúa con rapidez a la situación socio-económica de cada momento.

El afinado conocimiento del sector fundacional, convierte a la Asociación en un instrumento para el desarrollo del sector: estudia e impulsa la mejora de las condiciones de trabajo de las fundaciones con el fin de mejorar el cumplimiento de sus objetivos en beneficio de los ciudadanos.

Pero el esfuerzo que se está haciendo desde la AEF y otras instituciones no es suficiente, es necesaria la colaboración de las Administraciones públicas; con esta colaboración será posible sacar adelante medidas que refuercen la actividad de entidades cuya finalidad sea servir a la sociedad y resolver conjuntamente sus problemas y desarrollo.

Trabajar por los fines de interés general, ahora más que nunca, es necesario; en particular por la ciencia y la innovación. Ojalá que entre todas las instituciones competentes seamos capaces de impulsarlo como merece nuestra sociedad.

Finalmente, quiero agradecer a mis compañeros de la AEF la colaboración en la elaboración de este artículo para tan prestigiosa revista.

Perfil: Silverio Agea Rodríguez

Licenciado en Estadística por la Universidad de Granada. Director general de la Asociación Española de Fundaciones.
Ha sido secretario general de Cáritas Española y director ejecutivo de la Fundación de Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada (FOESSA). En el Consejo Estatal de ONG’s de Acción Social ha desempeñado los cargos de vocal y presidente del grupo de Inclusión y Empleo. Ha sido vicepresidente y secretario general de la Plataforma de ONG’s de Acción Social; en el Consejo de Cooperación al Desarrollo ha ejercido como vocal y en la confederación Española para la Economía Social (CEPES) desempeñó los cargos de vocal y miembro de la comisión ejecutiva.

Publicado en Núm. 10


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