I+D en envejecimiento: Proyectos Cero FGCSIC

CONCEPCIó PATXOT

Universitat de Barcelona (UB)

Pensiones y educación: efectos combinados sobre la distribución inter e intrageneracional de la renta

Este proyecto aborda desde una perspectiva multidisciplinar el análisis de los efectos sobre la distribución inter e intrageneracional de la renta que producen el sistema educativo y el sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento demográfico.

 La transición demográfica en la que se hallan inmersos la mayoría de países europeos ha llamado la atención de los economistas sobre la importancia de la interacción entre la demografía y la economía. En el ámbito académico se han venido desarrollando en las últimas décadas importantes análisis DESTACADOSTransferencias entre generacionesPerfil: Concepció Patxot
tratando de explorar esta interacción, en los que merece destacarse el debate actual sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones ante el envejecimiento de la población. Sin embargo, este debate no es sino la punta del iceberg, ya que los efectos del envejecimiento sobre la economía son mucho más complejos y requieren un profundo análisis a menudo limitado tanto por la disponibilidad de datos como por las propias herramientas del análisis económico.

Una aproximación correcta a los efectos del envejecimiento sobre el funcionamiento económico exige un análisis previo y riguroso del modo en que se organizan las transferencias de recursos, tanto desde el punto de vista intra como intergeneracional. En general, puede decirse que los individuos necesitamos renta durante tres periodos (niñez, edad activa, jubilación) mientras que la mayor parte de esa renta solo podemos obtenerla durante la edad activa. Por lo tanto, han de existir mecanismos que nos permitan realizar transferencias de recursos de nuestra vida activa tanto hacia nuestra niñez como hacia nuestra jubilación.


¿Es posible medir las transferencias de recursos entre grupos de edad?
La importancia de la interacción entre generaciones ha provocado el desarrollo de análisis tanto a nivel teórico como empírico. Desde el punto de vista empírico destaca la elaboración de las cuentas de transferencias nacionales (National Transfers Accounts, NTA, www.ntaccounts.org), un proyecto internacional que reune ya a más de 35 países repartidos entre cuatro continentes. Su objetivo inmediato es obtener para cada país estimaciones comparables de los flujos de recursos que tienen lugar entre los diferentes grupos de edad y por las distintas vías disponibles: mercado, familia y sector público. Los resultados de estas estimaciones pueden resumirse en los cuatro perfiles por edad mostrados en la Figura 1. En primer lugar, el perfil de déficit de ciclo vital (LCD) muestra, a cada edad, el exceso del consumo total (público y privado) respecto a la renta laboral media obtenida con dicha edad. En el caso español, para el año 2000, y en términos per cápita, se observa que esa magnitud es positiva (hay un déficit) excepto entre las edades 26 y 58. Es decir, en promedio, los españoles consumen más renta de la que obtienen de su trabajo hasta los 26 años y a partir de los 58. Los tres perfiles restantes muestran el modo en que se financia el déficit del ciclo vital, o cómo se emplea el superávit, es decir, cómo financian su consumo las edades con déficit y a través de qué instrumentos ahorran las edades con superávit. En concreto se distinguen tres formas de reasignar los recursos entre edades. En primer lugar, las reasignaciones basadas en activos (ABR), que tienen lugar a través del mercado de capitales. En segundo lugar, transferencias públicas (TG), institucionalizadas a través del sector público como las pensiones, el gasto en educación y en sanidad entre otros. Por último, las transferencias privadas (TF), que tienen lugar dentro de la propia familia entre los individuos de distintas edades o entre distintos hogares. Estas últimas no constan explícitamente en la contabilidad nacional, pero pueden estimarse a partir de microdatos.





En términos agregados, para el año 2000 en España tanto las transferencias públicas como las privadas son ligeramente negativas, de modo que más del 100% del déficit de ciclo vital es financiado con reasignaciones basadas en activos. Pero de la Figura 1 pueden deducirse otras cuestiones de sumo interés. Así por ejemplo, se aprecia una asimetría en el modo en que se financian los dos periodos de dependencia a lo largo del ciclo vital (niñez y jubilación). Mientras la mayor parte del gasto de los niños es asumido por la familia (las TF son el principal mecanismo de reasignación), en el caso de los ancianos son el mercado de capitales (ABR) y las transferencias públicas (TG) quienes desempeñan el papel protagonista. Es más, las TF son negativas entre los 65 y los 90 años lo que implica que los individuos de esas edades transfieren renta a los más jóvenes de su familia en lugar de recibirla. El recurso al mercado de capitales por parte de los ancianos no es extraño, dado que pueden ahorrar acumulando recursos durante su vida laboral. Sin embargo, la importancia de las transferencias públicas hacia la jubilación contrasta con su escaso papel en el caso de la infancia, y muestra una asignatura pendiente de la política social en España: se ha socializado el coste de la vejez, mientras el de la niñez continúa mayoritariamente a cargo de las familias. Esta asimetría debería ser considerada a la hora de abordar las necesarias reformas en el conjunto de programas que conforman el estado de bienestar.


¿Es posible medir los efectos en la economía del envejecimiento de la población?
A partir de los perfiles mostrados en la Figura 1, en concreto de los que dan lugar al perfil de déficit del ciclo vital (LCD), es posible obtener la llamada ratio de soporte —la relación entre el número de consumidores y de productores «equivalentes» en una sociedad—. Ambas magnitudes —el numerador y el denominador— se obtienen ponderando el perfil correspondiente —consumo y renta laboral— por la población de cada edad en cada periodo. Con ello se obtiene una medida de dependencia que integra elementos económicos y demográficos. La Figura 2 muestra la evolución de la ratio de soporte en el pasado, así como cuál sería su evolución futura, teniendo en cuenta las proyecciones demográficas si se mantienen los perfiles observados en el año 2000.

En la Figura 2 puede adivinarse la magnitud de la transición demográfica. En primer lugar, cabe destacar el hecho de que en la actualidad nos hallamos en la mejor situación posible de todo el periodo considerado (más de 200 años), ya que la tasa de soporte alcanza un valor máximo hacia el año 2010. En segundo lugar, destaca algo que a menudo se olvida: la transición demográfica Los españoles consumen más renta de la que obtienen de su trabajo hasta los 26 años y a partir de los 58también tiene aspectos positivos. Por una parte, el envejecimiento, al que irremediablemente nos enfrentamos, fue precedido de décadas del llamado primer dividendo demográfico: un aumento de la ratio de soporte que a su vez aumentó la renta per cápita. Por otra parte, este primer dividendo demográfico, de carácter claramente transitorio, puede preceder a un segundo dividendo demográfico cuyos efectos podrían ser permanentes: una mayor acumulación de capital.

Que se produzca este segundo dividendo demográfico y su duración dependen de la estructura de las transferencias familiares. El peso de las transferencias familiares (TF) y de las transferencias públicas (TG) es decisivo para la magnitud del recurso al mercado de capitales (ABR). Lo que parece claro observando la Figura 2 es que el primer dividendo llega a su fin en España: hacia 2010 se ha alcanzado la tasa de soporte máxima como resultado de la caída de la natalidad y de la entrada de las generaciones del baby boom en el mercado laboral. Una vez agotado el primer dividendo demográfico, el margen de actuación política de cara a afrontar el envejecimiento es cada vez más reducido.

Lamentablemente todo indica que España ha desperdiciado buena parte del primer dividendo demográfico y no queda mucho margen de actuación para fomentar el segundo. En cualquier caso es necesario analizar las posibilidades y no cabe duda de que las estimaciones del National Transfers Accounts (NTA) ofrecen un valioso punto de partida.


¿Cuál es el papel del estado del bienestar?
El cálculo anterior nos da una idea del problema a que se enfrenta el estado de bienestar en España en las próximas décadas. Al aumentar la ratio entre dependientes y activos, entre consumidores y trabajadores, el sistema de pensiones se hace insostenible, más si se ha financiado vía reparto. El término reparto, por oposición a la capitalización, alude al hecho de que las cotizaciones sociales realizadas por los trabajadores no se acumulan en un fondo para utilizar en el futuro su rendimiento, sino que se «reparten» en el mismo año en que se reciben entre los pensionistas. Este sistema funciona mientras la población crece, mientras los trabajadores son mucho más numerosos que los pensionistas. Es claro que el sistema de pensiones de la seguridad social se financia por esta vía de modo explícito pero, en realidad, todo el estado del bienestar se financia implícitamente vía reparto. El resto de programas de política social —salud, familia, pobreza, educación— se financian a cargo de ingresos generales y la deuda pública no tiene, en principio, el papel de acumular recursos ante cambios demográficos.

Si bien, desde un punto de vista normativo, la búsqueda de la igualdad de oportunidades aconseja que el Gobierno intervenga en la distribución de la renta a nivel intrageneracional, no está tan clara la necesidad de intervención del Estado en la distribución intergeneracional de la renta, sustituyendo el papel de la familia y los mercados.





La necesidad del análisis multidisciplinar
Es indudable la necesidad del análisis interdisciplinar. El desarrollo de las políticas públicas de bienestar viene impulsado por dinámicas sociopolíticas que condicionan la evolución de la distribución inter e intrageneracional de la renta. En ese sentido, la distribución de recursos públicos propiciada por estas políticas públicas es el producto de decisiones gubernamentales sobre las que pesan factores que se analizan desde la sociología y la ciencia política. El análisis sociopolítico ha puesto de manifiesto que el peso demográfico y social de ciertos segmentos sociales, articulados en forma de movimientos y grupos de presión organizados, ha influido sobre las líneas de desarrollo histórico de los estados de bienestar, forjando perfiles institucionales característicos. A estos perfiles (llamados habitualmente regímenes de bienestar) les corresponden mecanismos específicos de distribución de recursos por parte del sector público, que influyen indirectamente en la distribución privada de recursos entre hogares.

En general, políticos y gobiernos tienden a mostrarse receptivos a las visiones de grupos sociales que les pueden respaldar electoralmente. Por ello, las prioridades de gasto social suelen reflejar las preferencias de amplias coaliciones de apoyo a los gobiernos. Más allá del peso de grupos específicos, la investigación sociopolítica ha acreditado la importancia de la opinión pública en la conformación de las agendas políticas. Las percepciones de «merecimiento» (deservingness) condicionan las decisiones políticas. Por ejemplo, la expansión de las políticas de bienestar a favor de los grupos de edad avanzada ha venido impulsada Este proyecto busca contribuir al análisis del efecto del estado del bienestar, en su conjunto, en la redistribución intra e intergeneracional de la rentaen las últimas décadas por el afianzamiento de nuevas concepciones que reconocen a las personas mayores la condición de colectivo más vulnerable y con mayores necesidades de protección, lo que justifica su derecho a la protección por encima del de otros colectivos (a los que pueden amparar otros criterios de «merecimiento»).

La sociología y la ciencia política disponen de herramientas metodológicas para analizar estos procesos. Por una parte, el análisis socio-histórico (cualitativo y cuantitativo) permite reconstruir la influencia de distintos grupos sociales, estrategias de movilización política y condicionantes institucionales en la evolución de las políticas públicas, así como en su impacto sobre la distribución inter e intrageneracional de recursos. Por otro, el análisis de la opinión pública y los procesos de conformación de preferencias (a través de técnicas fundamentalmente cuantitativas) arrojan luz sobre dinámicas que conducen a la toma de decisiones políticas que afectan a la distribución inter e intrageneracional de recursos.


Proyecto Cero FGCSIC: Pensiones y educación: efectos combinados sobre la distribución inter e intrageneracional de la renta
Este proyecto busca contribuir al análisis del efecto del estado del bienestar, en su conjunto, en la redistribución intra e intergeneracional de la renta. Dada la complejidad de este tema, el proyecto se dirige, en concreto, a los dos programas públicos de más envergadura entre los dirigidos a los dependientes mayores (pensiones) y menores (educación). Para evaluar la distribución tanto inter como intrageneracional será necesario combinar técnicas de macro y micro simulación. Con ello será posible simular los efectos redistributivos de reformas del diseño de estos programas sociales ante el envejecimiento de la población —uno de los principales desafíos de la agenda política actual—. Desde el punto de vista macro se parte de las cuentas de transferencias nacionales mostradas en la Figura 1 que permiten cuantificar el peso del sistema educativo y el sistema de pensiones a nivel agregado y en cada grupo de edad.

Desde el punto de vista micro se desarrollaran técnicas de micro simulación. Para ello se empleará el lenguaje de programación ModGen desarrollado por Statistics Canada (www.statcan.gc.ca/microsimulation/modgen/modgen-eng.htm), de gran flexibilidad y eficiencia. En cuanto a los datos, y desde una perspectiva interdisciplinar, se complementarán las bases de datos microeconómicas disponibles con un experimento-encuesta que permita considerar aspectos socio-políticos —el análisis de la formación de preferencias relacionadas con el gasto en protección social a favor de personas mayores—. En concreto, se analizarán los determinantes de las actitudes de la población española hacia la solidaridad intergeneracional y su grado de apoyo a políticas públicas que la propician, haciendo especial hincapie en dos factores que informan las preferencias ciudadanas: 1) el papel de las orientaciones familistas (que refuerzan la capacidad de empatizar con las necesidades de familiares que pertenecen a diferentes generaciones) y 2) los efectos framing (los sesgos cognitivos inducidos por relatos acerca de las condiciones de vida de los colectivos vulnerables, sus necesidades de protección, y la viabilidad y eficacia de las políticas de protección).

Colaboran en este proyecto investigadores de la Xarxa de Referencia en Economia i Polítiques Públiques (XREPP), Elisenda Rentería, Rosario Scandurra, Guadalupe Souto y Sergio Espuelas; así como del Instituto de Políticas Públicas y Bienes Públicos del CSIC, Inés Calzada, Pau Marí y Francisco Javier Moreno.

Transferencias entre generaciones

La ilustración muestra las transferencias que pueden realizar los miembros activos del hogar con el fin de financiar las necesidades de consumo de los miembros dependientes. La renta laboral que obtienen los activos puede dirigirse a los menores y mayores dependientes para cubrir su manutención y sus necesidades de atención sanitaria. En el caso de los niños hay que añadir las necesidades educativas. En el caso de los ancianos, si estos viven en hogares independientes, cabe transferirles ayudas monetarias a modo de pensión. Estas transferencias, que en una economía tradicional tenían lugar fundamentalmente a nivel intra o interfamiliar, en las actuales economías occidentales se desarrollan también a través del sector público y del mercado.




Es lógico pensar que para analizar los efectos del cambio demográfico sobre la economía sea necesario tener en cuenta los cambios en la estructura de los hogares, y de las transferencias que se dan en su seno. Sin embargo, todavía no se cuenta con un modelo económico que integre todos estos aspectos. El análisis económico adoptó muy pronto el individualismo metodológico, seguramente como herramienta de simplificación, pero a costa de ignorar que las decisiones humanas están muy afectadas por el entorno familiar. Un ejemplo paradigmático es el de los modelos de crecimiento que tratan de explicar el crecimiento por acumulación de capital. Estos se iniciaron centrándose en la decisión de ahorro individual y solo más adelante se añadió la decisión de acumulación de capital humano —educación— que ya entraña cierta interacción entre generaciones. Aunque comprensible, esta simplificación se ha mostrado limitada y en las últimas décadas se ha venido desarrollando el análisis de las decisiones económicas en el seno del hogar —incluida la decisión de contraer matrimonio—. Asimismo, la modelización del altruismo y de la influencia de la economía en la decisión de tener hijos se inició en las últimas décadas del siglo pasado. La primera, a raíz de la observación de que la acumulación de capital observada era inexplicable en un contexto de individualismo racional. La segunda, a raíz de la explosión y posterior caída de la fertilidad que dio lugar a la transición demográfica. Con todo, sigue siendo necesaria la investigación empírica y teórica, que presenta un claro carácter interdisciplinar.

Perfil: Concepció Patxot


Licenciada y doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat de Barcelona y MSc in Economics (QMW, University of London). Es profesora titular del departamento de Teoría Económica de la Facultat d’Economia i Empresa de la Universitat de Barcelona. Su labor investigadora se ha desarrollado en el centro de investigación CAEPS-UB (Centre de Anàlisi Econòmica i de les polítiques Socials - Universitat de Barcelona), que pertenece a la XREPP (Xarxa de Referència en Economia i Polítiques Públiques). Además entre 2006 y 2010 realizó una estancia de investigación en el Instituto de Estudios Fiscales, donde coordinó la investigación sobre envejecimiento de la población y políticas públicas, con especial referencia al papel de las transferencias intergeneracionales.

Los resultados de su trabajo se han publicado en libros editados en editoriales de prestigio (Edward Elgar, Instituto de Estudios Fiscales, etc.) y en revistas nacionales e internacionales con evaluación rigurosa (International Tax and Public Finance, Journal of Pension Economics and Finance, The Geneva Papers on Risk and Insurance, Optimal Control Applications & Methods, Spanish Economic Review, Investigaciones Económicas, Moneda y Crédito, Hacienda Pública Española y Revista de Economía Aplicada).

Publicado en Núm. 08


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